Navigation

Cuando Carlos D. de Mesa Gisbert juró el cargo presidencial la noche del 17 de octubre de 2003, todavía se vivía una incertidumbre muy grande en torno a sus posibilidades de pacificar el país. Estaba claro que en ese octubre se había producido un quiebre histórico irreversible. Una forma de hacer política moría y debía nacer otra, pues las relaciones Estado-sociedad estaban rotas.

En su discurso inaugural el Presidente estableció la agenda que buscaba solucionar la crisis política del país. Destacó la necesidad de una paz anclada en el respeto a los derechos humanos y a la vida como valor fundamental. Se comprometió a convocar un Referéndum vinculante sobre el gas, a cambiar la Ley de Hidrocarburos vigente y a convocar a una Asamblea Constituyente. Bolivia estaba frente a una crisis de Estado, no de gobiernos, por ello era necesario un nuevo pacto social. La Asamblea era la única respuesta pacífica a una confrontación nacional que amenazaba con una guerra civil. Decidió hacer un gobierno sin partidos políticos con la tarea de luchar contra la corrupción y de practicar austeridad, dada la crisis económica heredada. 

Se rodeó de un gabinete de independientes, con poca o ninguna experiencia política, pero de gran prestigio personal y alta calificación profesional

Reforma Constitucional

La gestión de gobierno de Mesa Gisbert fue posible, en uno de los contextos más difíciles que enfrentó la democracia boliviana, gracias a su determinación de llevar adelante una Reforma Constitucional (que promulgó el 20 de febrero de 2004) que abrió las puertas a una democracia participativa traducida en la Asamblea Constituyente, el Referendo nacional, departamental y municipal, la iniciativa legislativa ciudadana y el fin del monopolio de los partidos politicos, que permitió que agrupaciones ciudadanas y de pueblos indígenas tercien en elecciones municipales, prefecturales y nacionales. 

Respeto a la Vida y los Derechos Humanos

Marcó una nueva lógica en el manejo de los conflictos sociales y una recuperación de la idea de tolerancia y respeto a los otros: la vida de sus compatriotas y los derechos y garantías ciudadanas aún en medio de los conflictos de mayor tensión.  Un nuevo pacto social debía partir de la premisa de que la recuperación del imperio del Estado de derecho y el sometimiento a la ley son el único salvavidas contra el descontrol y atomización de la sociedad.

En esa dirección aprobó la Ley de Resarcimiento a las Víctimas de la Violencia Política y el decreto que reglamenta el uso de la fuerza por parte de las Fuerzas Armadas.

Un análisis independiente demostró que su gobierno fue el que tuvo que enfrentar mayor número de conflictos desde 1982 y el que menos concedió en términos de costo humano, social y económico para el Estado.

Referendo sobre Hidrocarburos

El momento de mayor éxito de la gestión de gobierno fue la realización del Referendo sobre Hidrocarburos.  Había llegado el momento de un viraje ideológico en el manejo de los recursos naturales, con un papel mucho más protagónico para el Estado y el fin de una visión ultraliberal en lo referido a las relaciones entre Estado e inversionistas extranjeros. 

El Referendo que recibió un abrumador sí del país, consiguió la nacionalización de los hidrocarburos desde su salida en “boca de pozo”, la refundación de YPFB (la empresa estatal del petróleo), el incrementó de los impuestos sobre las empresas petroleras que subieron del 27% al 53%.  

Solución a la Crisis Económica

Una tarea fundamental fue el manejo responsable de la economía, que implicó un gran sacrificio de austeridad, recorte de gastos, una inversión que tuvo que ser muy moderada y medidas como el impuesto a las transacciones financieras (ITF) y alza moderada de 10% en el precio de hidrocarburos  El resultado, acompañado por el comienzo de un ciclo de bonanza económica internacional, fue: reducción del déficit del 8% al 2,5%; el crecimiento del PIB subió de U$ 7.900 millones a U$ 9.300; la muy moderada reducción del desempleo que pasó de 9,1% a 8,4%; el aumento del PIB per cápita de U$ 895 a U$ 1.000; la reducción de la deuda externa en U$ 500 millones; el incremento de las exportaciones que superaron la barrera de los U$ 2.000 millones (en 2005 llegaron a U$ 2.800) después de más de una década con un promedio de entre U$ 1.200 y U$ 1.500 millones. 

Autonomías

Era tiempo de responder a la demanda nacional liderada por Santa Cruz de ir a un Estado de autonomías. El Presidente propuso las autonomías departamentales el 20 de abril de 2004 con dos decretos: fortalecimiento del poder de los consejos departamentales en las prefecturas y descentralización de la educación y la salud.

De hecho, la elección de prefectos por voto popular (2005) y el Referendo autonómico (2006), fueron convocados en esta gestión y se llevaron a cabo gracias a esas convocatorias.

Asamblea Constituyente

La voluntad de llevar adelante la Asamblea Constituyente se tradujo en la inmediata creación de la UCAC, oficina encargada de proponer, coordinar y ejecutar un proyecto de ley de convocatoria a la Asamblea,  que realizó un extraordinario trabajo preparatorio que adelantaba problemas y proponía soluciones. La Asamblea se instaló en la gestión de gobierno de Morales en 2006.

Relaciones Exteriores. El Mar

En las relaciones exteriores el tema que marcó al gobierno fue la compleja relación con Chile. Pero se debe destacar además la exitosa Cumbre Iberoamericana realizada en Santa Cruz, las negociaciones que lograron el apoyo a la democracia boliviana por parte de México y Estados Unidos, las cordiales relaciones con nuestros vecinos, particularmente Brasil y Argentina (se firmó el primer acuerdo de ampliación de venta de gas de 2,5 a 27 millones de metros cúbicos por día) y el papel activo en los procesos de integración, reflejado sobre todo en la creación de la Unión Sudamericana (hoy UNASUR) en diciembre de 2004 en Cuzco.

En el tema del mar lo que hizo el gobierno en enero de 2004 fue reposicionar ante la comunidad internacional en el foro hemisférico más importante, la Cumbre de las América, la reivindicación marítima boliviana.  Quedó claro, a pesar de lo que se diga, que la energía es un elemento importante de la relación bilateral.

Renuncia a la Presidencia

Después de una escalada de presiones sociales de sectores radicales, una posición obstruccionista del Congreso y una línea de confrontación de elites regionales, el Presidente confrontó un bloqueo nacional de caminos con una renuncia que fue rechazada (marzo 2005) por el Congreso. Cuando el mandatario valoró que la defensa de la legitimidad de su mandato, podría costar vidas humanas, presentó su renuncia definitiva al cargo (junio de 2005). A lo largo de toda su vida pública, su vocación democrática, su defensa de las instituciones y en particular del Congreso, fue corroborada por su decision de dejar el cargo.